Coworking: una comunidad, un espacio, una cooperativa

By General
Coworking

Edito: próxima Cita de Coworking el viernes 10 de Febrero en c/ Rico Cejudo, 37. De 10:00 a 13:00. Se trata de la sede de Fiare Banca Ética en Sevilla y está a 5 min. de la parada de Metro de Gran Plaza. Preguntar por Paco Díaz (666 44 84 07). Es gratis y tenemos Wifi.

Acabamos el año con energía a pesar de todas las batallas que hemos librado y las heridas sufridas. No sólo eso, comenzamos además a sentar las bases de un nuevo proyecto que, si es bienvenido por suficiente número de personas, puede convertirse en una referencia tanto para nosotros como para Sevilla.

Una comunidad

Desde hace pocas semanas he empezado a trabajar en una idea que llevaba barruntando desde hace tiempo aprovechando que otra iniciativa que estaba impulsando se ha quedado en standby.

Esta idea surge primero de una necesidad personal, compartida también con mis compañeros de cooperativa: estamos hartos de estar solos. Creo que esta es la forma más directa y sencilla de expresar la consecuencia de trabajar durante años desde casa con todo lo que nos implica:

  • No vemos a casi nadie (presencialmente). No me refiero a gente de fuera de Sevilla sino también a clientes y colaboradores de la ciudad (salvo las reuniones precisas), incluso a nosotros mismos dentro de la cooperativa. Las maravillosas herramientas de comunicación online nos ahorran tiempo y dinero en traslados pero llevadas al extremo se hacen amigas de la soledad y te das cuenta incluso que en ocasiones te hace falta entrenamiento de sociabilidad. Y se hace duro, muy duro.
  • Entonces nos decimos que tenemos que vernos y vamos a una cafetería o bar a vernos las caras a menos de 1 metro de distancia y hablamo y tomamos alguna decisión complicada pero sin poder ponernos a trabajar juntos en ese mismo momento.
  • Somos personas multitareas doméstico-profesionales, es decir, la fragmentación, sobrecarga e improductividad con exponente al cubo. Ya sé, puedo aprender GTD o alguna metodología de estas de gestión del tiempo. Siempre se puede aprender cosas, es verdad, y una de las que ya he aprendido en todo este ciclo de vida es que, como mínimo, de vez en cuando es necesario disponer de espacios y tiempos diferenciados, adaptados y cuidados para tareas completamente distintas.

Estoy seguro de hay mucha gente en mi misma situación y tal y como se está desarrollando el mercado laboral desgraciadamente la tendencia es al alza. Os busco. Esto es lo que me gustaría hacer:

  • Verme con mis socios en un entorno más profesional,.
  • Verme con otras empresas y profesionales en un contexto amigable,
  • Darnos con todos ellos apoyo mutuo en nuestro día a día, al menos en el plano emocional,
  • Conocer a otras personas de perfil diverso a través de la participación en proyectos “laterales”
  • Mover estas piernas más allá de mi acera para verme con todas estas personas sin tener que emplear muchísimo tiempo en el desplazamiento ni el coche ni obligatoriamente irme al centro,
  • Poner en marcha (o ayudar a) nuevos productos y servicios con la colaboración de algunos de ellos,
  • Aprender de los demás y compartir mi conocimiento,
  • Tener un impacto positivo en la ciudad tanto por el ejemplo que puede suponer la manera en que abordemos una iniciativa de este tipo como por los efectos que provoque.
  • Conectar y cooperar con otros proyectos similares o complementarios de cualquier lugar del mundo, próximo o lejano.
  • Hacer celebraciones grandes y pequeñas por los éxitos cosechados y tender/recibir una mano o un abrazo en las derrotas.

Si tienes las mismas necesidades o parecidas, te gusta lo que propongo e incluso tienes aportaciones que hacer, vamos a unirnos.

¿Dónde?

Un espacio

Sí, el lugar que ocupemos, el espacio que habitemos también es importante. No solo desde un punto de vista material sino también simbólico. Es aquí cuando entra en mi mente el coworking, una moda que ha llegado para quedarse, una respuesta al crecimiento desmesurado de freelance y autónomos dependientes de organizaciones que cada vez gastan menos también en metros cuadrados.

De toda la vida han existido los centros de negocio, las incubadoras, las oficinas y despachos. El coworking tiene o puede tener varios elementos en común con estos pero es diferente a todos ellos fundamentalmente porque se basa en una filosofía de compartir: a la vista lo primero que ves es que se comparte el espacio, no suele haber muchas paredes que encierren el bastión de una empresa; si permaneces allí, lo siguiente que te das cuenta es que se comparte el tiempo, que suele ser mucho y estos lugares propician que a lo largo del día puedas verte y hablar con varias personas; en los buenos de verdad se comparten también una visión, unos valores, y sabes que la afinidad con otros hombres  y mujeres puede facilitar relaciones profesionales más cómodas y fructíferas.

En consecuencia, hay que decir que lo más importante no es el espacio en sí sino las personas que lo frecuentan y lo que les une. De esto infiero que el espacio debería tener estas características básicas:

  • Accesible: lo ideal es que esté cerca de un nodo de transporte o como mínimo de una parada de Metro, que es el medio público que permite a gente que reside más lejos llegar más rápido.
  • Híbrido: que acoja la diversidad de perfiles y necesidades que se unan.
  • Flexible: que se adapte con facilidad a los tiempos y sus cambios
  • Económico: siendo rentable no puede convertirse en una infraestructura elitista.

¿Bajo qué modelo nos organizamos, impulsamos la comunidad y gestionamos el espacio? ¿Podemos ir más allá en el uso del prefijo co- ?

Una cooperativa

Si compartimos tiempo, conversaciones, emociones y trabajos, ¿por qué no también compartir la propiedad de la entidad legal que gestiona el espacio donde suceden y partipar en igualdad en las decisiones a tomar sobre su futuro? No de forma obligatoria, claro está, sino tendiendo un puente hacia la autogestión sostenido por distintas formas de participación con un grado creciente de compromiso y beneficios. Dicho de otra forma, que quien quiera acercarse a este nuevo proyecto podría hacerlo:

  • estando en contacto con el resto de la comunidad en algún tipo de evento o trabajando en una mesa 1 día al mes (expresión mínima),
  • siendo socio de la empresa que gestiona el espacio, trabajando todo el mes allí y participando en multitud de eventos (expresión máxima) o
  • alguna combinación intermedia.

Esta es mi propuesta inicial que como véis tiene muchísimo margen hasta hacerse concreta y llama, por tanto, a la participación desde un principio para que se convierta en un proyecto colectivo que desarrolle y transmita unos valores y que vaya en busca de la abundancia (que no opulencia) bien repartida.

 

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